Samaniego

Situado al sur de Álava, en pleno corazón de Rioja Alavesa a los pies de la Sierra Cantabria, Samaniego es un pequeño pueblo, amable y con sus anchas calles, dedicado al cuidado y cultivo de las vides y la elaboración de magníficos vinos.

El origen de su poblamiento habría que llevarlo a momentos prehistóricos; encontramos testimonios próximos en el dolmen de Layaza, en el descenso del Puerto de Herrera, que indica la existencia de gentes ya en la Edad de Bronce. Su historia, como tal, nace en la Edad Media como lugar fronterizo de los reinos de Castilla y Navarra, siendo una importante avanzada fortificada del reino navarro.

Parece que este núcleo se formó por los habitantes de la antigua aldea de Pazuengos que desde las laderas bajaron a este lugar ya, por lo menos, a principios del siglo XV. De aquel lugar fortificado solamente quedan rastros en el torreón adosado a la iglesia parroquial. El siglo XVI fue el momento de mayor auge en esta población que, en 1.668 obtuvo el título de villa.

Actualmente, podemos destacar dentro de su patrimonio:

  • Iglesia de Ntra Sra. De la Asunción.
  • Cruz de la guerra de la independencia
  • Ermita de Ntra. Sra. Del Valle
  • Ermita de El Cristo (Parque natural y albergue)
  • El balcón de la Rioja (mirador natural hacia la comarca)

La historia de Samaniego ha estado unida a la del vino. La implantación de la viticultura podemos atribuirla a los romanos y tras siglos de idas y venidas es a finales del s XV cuando un largo periodo de paz y progreso supone una fuerte expansión de la viña convirtiéndola casi en un monocultivo.

Uno de los peores años fue 1585, cuando una plaga de gusanos, la filoxera, invadió los viñedos y hubo que conjurarlos conforme a los rituales y exorcismos de la época. El proceso de elaboración del vino tenía durante los siglos XV y XVI numerosas implicaciones religiosas. No es extraño por tanto que un eclesiástico ilustre de la Rioja Alavesa, Don Manuel Quintano y Quintano, estuviera durante toda la vendimia de 1786 en el Medoc para instruirse sobre los métodos bordeleses y los aplicase luego en su comarca.

Samaniego, es el municipio de Rioja Alavesa, en el que con mas claridad se aprecia la importante expansión del sector vitivinícola en la historia reciente.

Ello ha traido como consecuencia mas destacable, el elevado grado de especialización que el agricultor de Samaniego ha adquirido como viticultor, siendo el motor económico del municipio la producción vitivinícola.

A partir de los años 80, un importante número de cosecheros del municipio comienza a elaborar (ya sea en bodegas de nueva construcción o en bodegas antiguas), con instalaciones bien dotadas y criterios mercantiles defensores de la calidad, del buen hacer, con ganas de revalorizar un producto como son nuestros vinos.

Para saber más sobre nuestras bodegas, historia, gastronomía, ….la mejor forma es visitándonos; y para ello, para que conozcas mejor las costumbres, fiestas, etc existen unas fechas muy especiales en la localidad:

  • Carnavales: En nuestro pueblo es tradicional celebrar los carnavales el fin de semana siguiente al Miércoles de carnaval.
  • El Juicio a Judas: El Juicio a Judas, popular tradición de la localidad, se celebra anualmente el Domingo de Resurrección. En este juicio teatralizado se condena a Judas por todas las cosas malas acaecidas en el pueblo durante el año.
  • Las fiestas de Pentecostés se celebran el quincuagésimo día tras la Pascua (Domingo de Resurrección), por lo que la fecha de celebración depende de cuándo se celebre la Semana Santa.
  • Fiestas en honor a la Virgen del Valle: Las fiestas patronales, del 7 al 11 de septiembre, son las más populares y duraderas. Les precede una novena en la Ermita de la Virgen del Valle, en cuyo honor se celebran. Los festejos arrancan el día 7 con el txupinazo en la plaza del Ayuntamiento que consiste en ascender un burro de cartón a la torre de la Iglesia y que permanecerá allí colgado durante todas las fiestas.
  • Las mañas: Semanas previas al 7 de diciembre, día de las Mañas en Samaniego, los jóvenes del pueblo van recopilando leña hasta formar una gran hoguera. Mientras, las personas mayores cortan espliego y lo atan en haces, formando las denominadas mañas. Así, cada 7 de diciembre los niños prenden sus mañas y se pasean por el pueblo dejando un agradable olor a espliego, que, según cuenta la tradición, espanta los malos espíritus. Finalizan en la hoguera, donde se reúne todo el pueblo al calor del fuego para asar chorizos, patatas y ajos, acompañado del excelente vino de la Rioja Alavesa.

 

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